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Escrito por Silvia Lacasa, el 04.09.17
¿Tengo que conservar el billete del autobus hasta el final del trayecto?

¿Tengo que conservar el billete del autobus hasta el final del trayecto?

El autobús de la línea 1 frena delante de la marquesina abarrotada de gente que trata de resguardarse del día frío de invierno. Es hora punta y cuando el autobús abre sus puertas, empiezan a subir y a bajar los viajeros. Los que suben lo hacen casi al mismo ritmo que los que bajan. ¿Se acuerdan de lo que tardaba el embarque al autobús cuando cada cliente tenía que parar la fila para pagar, recibir su billete y coger los cambios?

Esa estampa ha cambiado en nuestras ciudades gracias a la tecnología y ahora lo normal es pagar el billete del autobús con una tarjeta de prepago habilitada. Hay tarjetas personalizadas con nombre y foto del titular y cuentan con descuentos por cumplir una serie de requisitos (mayores de 65, discapacitados, menores de edad, familias numerosas…) o por  número de viajes, etc. Por este motivo no se permite dejar la tarjeta a otros usuarios, es intransferible. También hay tarjetas anónimas que posibilitan el uso de diferentes personas y permite la multi-validación o pagar un mismo viaje a dos o más personas.

Estas tarjetas electrónicas además de reducir el precio por trayecto ordinario, permiten a los usuarios viajar dentro de la misma red de transporte sin tener que adquirir distintos títulos según la línea, el modo o el operador.. Es lo que se conoce con el nombre de integración y ahora veremos cómo no tener que adquirir distintos títulos facilita la vida de nuestros usuarios por una razón…

Pero volvamos a nuestra historia, el autobús de la línea 1 para delante de otra parada y ahora se sube un pasajero que se dirige al conductor y le pregunta el precio del billete. Acto seguido se echa la mano a la cartera. La gente le mira como si viniese de otro planeta, aunque todavía se puede pagar en efectivo para adquirir un billete ocasional. Lógicamente, este billete es mucho más caro y no deja al usuario beneficiarse de la integración que permite el sistema de billetaje electrónico.

Sea un billete ordinario o uno electrónico el usuario siempre tiene la obligación de portar el billete o título válido durante el trayecto. Esta vez el autobús de la línea 1 para cerca de una guardería. La mamá se monta en el autobús con su billete electrónico y coloca el carrito de su bebé con el cinturón de seguridad. El chófer le llama y le da un billete para la niña. La mamá no entiende para qué le dan un billete porque piensa que su bebé puede viajar gratis e  ignora que el billete, como título, tiene una doble finalidad:

-          legitimar al usuario a realizar el trayecto.

-          beneficiarse de la cobertura del seguro obligatorio, incluso aunque sea de forma gratuita, para que caso de un accidente, legitime la reclamación a la Compañía de Transporte.

El autobús de la línea 1 sigue su recorrido y se para pero ahora no en una parada, entra una persona que se identifica como inspector y descubre que dos usuarios se han podido colar, porque no llevan billete. Uno sí lo lleva, pero está tan deteriorado que es ilegible. El otro dice que ha tirado el billete por la ventanilla. La mamá observa la escena, el inspector da la oportunidad al usuario que no muestra su billete a que compre uno, porque caso contrario va a llamar a la Policía y puede suponerle una multa de 50euros. En ese mismo momento se oye un ruido de impacto ensordecedor. El autobús se mueve de lado a lado. Los vidrios saltan por los aires. La mamá grita “¡Mi bebé!”, el inspector ya no tiene al usuario sin billete cogido del brazo porque ha salido rebotado a la parte de atrás del vehículo. Su amigo está inconsciente debajo de él. En sólo un instante todo ha cambiado, de repente, esos pasajeros están heridos y ya no van a llegar a su trabajo porque el autobus de la línea 1 ha tenido un fuerte accidente por una colisión, a causa del hielo.

Días después la Compañía de Transporte convoca a los pasajeros del autobus de la línea 1 a una reunión informativa de cara a la cobertura de su seguro y a fin de hacer una propuesta de arreglo económico para indemnizar a los pasajeros que estuviesen legitimados a hacer el trayecto y a beneficiarse de la cobertura del seguro. Los pasajeros con billete electrónico pueden estar tranquilos porque están registrados, pero había en el autobús 4 pasajeros con billetes ordinarios. Uno era el que había pagado en metálico, el otro era el bebé, otro era el usuario que había tirado el billete por la ventanilla y el otro era su amigo que con la mano helada había dejado ilegible el billete. La mamá y el usuario que había pagado en metálico se sonríen, los otros dos magullados no, jamás se volverán a preguntar ¿Por qué tengo que conservar el billete del autobus hasta el final del trayecto?

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