27.11.17

Lifestyle & Viajes

por: Sonsoles Lozano

Islandia, visita breve al país del hielo

Islandia, visita breve al país del hielo

En los últimos años, Islandia ha pasado de ser una isla remota de clima imposible -sólo apta para aventureros de la vieja escuela- a ser un destino estrella para todo tipo de turismo. Los islandeses han despertado con un filón frente a sus ojos, y están poniendo todo su empeño en crear una infraestructura de calidad capaz de dar cabida a toda esta demanda. Eso sí, una infraestructura armónica con el medio ambiente, ya que justamente es ese medio ambiente y parajes naturales lo que atrae y fascina a personas de todo el planeta.

El viajero que recorre la isla tiene la sensación de hallarse en un lugar realmente virgen: esas enormes extensiones de tierra sin contaminar por elementos humanos, esas lenguas de glaciares al alcance de la mano, sus playas de arena volcánica, formaciones rocosas imposibles, y cascadas, cascadas y más cascadas.

Para realmente poder dar una vuelta a Islandia, se necesitará al menos una semana. Si la intención también es visitar los fiordos del oeste, añadiría algunos días más. Pero si tenemos poco tiempo, muy cerca de la capital -que ya merece ser visitada- podemos recorrer en un sólo día el popular “golden circle” o “círculo dorado”.

Se aterriza en Reykjavik, una de las capitales que más de moda se han puesto en los últimos años, más por su viva vida nocturna y el colorido pintoresco de sus calles, que por su monumentalidad. Desde aquí, se parte hacia la primera parada del “golden circle”: el famoso Geyser, que explota naturalmente en intervalos de 4 minutos y con diferentes intensidades. La zona donde se encuentra es área geotermal- muy numerosas en islandia- que nos recibirá con su característico aroma a azufre y su atmósfera novelera.
 

A muy poca distancia se encuentra Thingvellir, quizá de los pocos lugares que además de ser geológicamente impresionante, contenga parte del legado histórico del país. Se dice, con la boca llena y la cabeza alta, que aquí se constituyó el primer parlamento, tal como entendemos este concepto hoy día en Europa.  Este “cañón” que se asienta sobre las dos placas tectónicas que dividen la tierra: la euroasiática y la americana, lo convierten en un lugar de máximo interés, pero también un terreno de gran actividad sísmica.

Para completar este “círculo dorado”, no podía faltar una “foss”- o cascada en islandés-, ya que si de algo no falta en Islandia es agua en todos sus estados, formas y colores. Gullfoss es una grieta colosal de agua en mitad de una planicie, verdaderamente impresionante. “ La cascada dorada”, tal como se traduce es la más gigante de toda la isla y su nombre viene dado por la creencia de que, en algún lugar de su fondo, se halla un gran tesoro con profusión de oro.

En un sólo día, con vuelta a la noche a Reykjavik, podemos visitar estos monumentos naturales, que te dejarán literalmente con la boca abierta. Una visita breve al país del hielo que permanecerá para siempre en la memoria.