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Escrito por Olivia Belafonte, el 11.06.17
En góndola aérea hacia las plantaciones de té

En góndola aérea hacia las plantaciones de té

El oolong es uno de los tés más apreciados tanto en Oriente como, en los últimos años, en Occidente. También conocido como té azul tiene diferentes variedades y un importante cultivo en Taiwán, donde su calidad es muy alta. En la propia ciudad de Taipei, lejos de su bullicio comercial y de tráfico, hay un lugar donde no solamente se puede disfrutar de los paisajes llenos de plantaciones del arbusto sino que hay ocasión para hacer un alto en el camino y que un guía muestre el esplendor de estos cultivos, previa cita. Se trata del Taipei Tea Promotion Center for Tiekuanyin Tea and Paochung Tea, un pequeño centro en el que también hay momento para el descanso y la degustación de uno de estos maravillosos brebajes.

Para llegar al centro hay que tomar las góndolas de Maokong, que sobrevuelan zonas selváticas. Para los más intrépidos es recomendable solicitar, al adquirir la entrada, una con el suelo acristalado. Se tarda algo más en montar, pues la mayoría son completamente cerradas, pero la espera merece la pena: la sensación es única y el rumor de la selva lo envuelve todo. El recorrido hace paradas, en las que es posible rellenar una cartulina con sellos naif y patrimoniales, pero para llegar hasta el centro de interpretación del té es necesario bajarse en la última: la estación de Maokong. A partir de ahí el trayecto puede realizarse a pie por carretera hasta las instalaciones o tomar un taxi.  

Una vez visitado el centro de interpretación del , el viajero bien puede regresar a la estación de Maokong para tomar una góndola hasta la próxima parada, en el templo de Zhinan, o continuar el camino a pie por carretera, que le llevará al mismo destino. La segunda opción es adecuada para personas que quieran disfrutar del paisaje, de los cultivos de los campesinos locales, de las pausas en el camino para tomar un té, de los sonidos y los animales que se pueden contemplar. Los elevados niveles de humedad pueden incrementar la sensación térmica durante la ruta, así que se aconseja llevar agua y protección solar.El esfuerzo merece la pena, pues al final del camino espera el templo de Zhinan, de cuyos árboles cuelgan cientos de deseos, y donde, como no puede ser de otra manera, se recibe al peregrino con un reconfortante té. 

Foto de Maria Angelova.

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