Escrito por Luis Hernandez, el 10.06.17
El modelo numantino

El modelo numantino

El modelo del Club Deportivo Numancia, centrado en sobrevivir deportivamente y en la regeneración económica, el rigor presupuestario y la contención del gasto, se alimenta del fútbol profesional. Durante los últimos veinte años, el club soriano se ha mantenido en la elite, entre los mejores equipos nacionales, pese a ser uno de los clubes más modestos y humildes de los ilustres miembros de la LaLiga. Con 72 años de existencia, el Numancia ha destacado los dos últimos decenios por realizar hazañas en las competiciones deportivas, pero también en los despachos a través de su gestión. Su irrupción en la edición de la Copa del Rey del curso 1995-96 le situó en el mapa del fútbol. Una campaña después consumó su ascenso a la categoría de plata en el verano de 1997. Su referencia como ejemplo de club modesto entre los más poderosos se ha copiado a lo largo de los siguientes años, tanto por lo realizado en la Copa como por lo conseguido en el campeonato liguero. En el recuerdo se contabilizan los ascensos a Primera división, la permanencia en la máxima categoría, la constante lucha por no caer doblegado frente a los equipos más, pero también el abanderamiento en el rigor presupuestario y la contención en el gasto dentro de un mundo desacostumbrado a ese tipo de medidas.

Con el ascenso en 1997 a Segunda comenzó la etapa dorada del Numancia. Desde esa fecha, casi todo lo acontecido es digno de festejarse. La permanencia un año después en el seno del fútbol profesional costó demasiado a un club en pleno proceso de transformación. Acostumbrado a vivir con unas estructuras de un conjunto modesto dentro del seno del fútbol aficionado, giró hacia lo profesional tanto de cara al exterior, como de manera interna. La construcción de un campo nuevo, la mudanza a unas oficinas acordes a un club de fútbol de elite, la organización de las categorías inferiores con la aportación de una ciudad deportiva, la presencia de sus dirigentes en las altas estancias del fútbol nacional y la transformación en Sociedad Anónima Deportiva fueron pasos en esa dirección de modernización necesaria para la entidad. Lo deportivo ayudó de buena manera. Superado el primer escollo de seguir en Segunda, la temporada siguiente se ganó la admiración de todo el mundo del fútbol. De la mano de Miguel Ángel Lotina, ascendió a Primera y amplió su leyenda de club indómito, bien ganada en la edición copera de 1995-96. Desde ese inicio, el equipo soriano era un referente.

Animado a ampliar su historia, se mantuvo en la máxima categoría en un curso donde los descensos los protagonizaron tres históricos: Sevilla, Betis y Atlético de Madrid. Andoni Goikoetxea lideró a un grupo de jugadores que se ganó la reputación y la fama por una gesta a la que no estaban invitados de antemano. Esa temporada es una de las más reconocidas para la entidad soriana ya que no ha conseguido repetirla posteriormente en dos ascensos más, con Quique Hernández y Gonzalo Arconada. Lo que parecía imposible, regresar a lo más alto, lo alcanzó con el añadido de llevarse el título de campeón de Segunda en la temporada 2007-08.

El Numancia sufrió en sus propias carnes los excesos del fútbol. En su paso por la máxima categoría priorizó la recuperación de la tesorería dañada en alguna temporada de desmedido gasto. Superado el problema, ahora se centra en no gastar más allá de lo que puede, una corriente que se asienta con más fuerza en el fútbol profesional. A la espera de repetir alguna hazaña de las vividas en este periodo, su día a día pasa por festejar cada temporada seguir en LaLiga, algo que no está al alcance de muchos clubes de parecidas características.

Foto de Richard Boyle.

Alimenta tu presencia en Internet con autores Contextto

Ahora y para siempre alta gratuita

¿Quieres ser autor de Contextto?