Escrito por M. Xochitl Perez, el 15.03.17
Educando para el futuro

Educando para el futuro

Según una investigación realizada por la Fundación de Bill Gates el 88% de los alumnos que abandonan sus estudios lo hacen porque se aburren.

Muchos recordaremos clases eternas en las que el profesor soltaba el rollo y el alumno se dedicaba a copiar lo que decía para luego aprendérselo de memoria y así pasar el examen.

Pero el mundo ha cambiado y las necesidades y exigencias son otras muy diferentes. Las empresas reclaman personas capaces de resolver  problemas, personas creativas, innovadoras que formulen las preguntas adecuadas y esto no se consigue con el modelo tradicional de enseñanza.

El nuevo modelo educativo debe ser "increíblemente entretenido e incluso adictivo" como comenta Mac Kroupensky hablando de la Khan Academy, una plataforma on line de carácter gratuito que ofrece vídeos explicativos e interactivos, ejercicios claros y divertidos mediante los que se invita no sólo al alumno sino a los padres y profesores a participar de esta aventura que es el aprendizaje.

En esta nueva forma de aprender se respeta el ritmo y velocidad de aprendizaje de cada alumno y no se da importancia a las calificaciones que tanto deño han hecho a muchos alumnos lanzándoles  mensajes negativos que han favorecido en ellos la idea de la mediocridad o la inutilidad. Lo que sí hay es una valoración del alumno de forma dinámica, personalizada y en tiempo real ya que el profesor puede tener acceso a todos los datos convirtiéndose por tanto en una superherramienta para el aprendizaje.

El alumno puede visualizar los vídeos en casa y realizar los ejercicios correspondientes siguiendo una dinámica o juego en el que se premian los aciertos y se celebran los avances. De esta forma se libera al profesor de la exposición del tema en clase y de los exámenes pudiendo dedicarse a la interacción con los alumnos. El tiempo de clase se dedica entonces a la síntesis, el análisis y la discusión pudiendo ayudar a cada alumno de forma personal.

Otro ejemplo que no quiero pasar por alto es el del Colegio Fontán de Bogotá que comenzó como un centro experimental y que lleva funcionando de forma reglada desde 1985. Su fundador, Ventura Fontán consciente de lo que calificó como "la catástrofe educativa contemporánea" tenía muy claro el objetivo: no basta con ver o entender un conocimiento, lo que se busca es su dominio, la excelencia. Para ello trabajan con un sistema en el que el tiempo es variable, el alumno sigue su propio ritmo pero con un rendimiento constante, lo contrario que en el sistema educativo tradicional. El alumno decide cuándo está preparado para presentar un exámen, elige las materias a estudiar y el horario de estudio. "Lo importante es que perfeccione sus progresos mentales (cognoscitivos o motivacionales) para la adquisición autónoma de conocimientos".

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