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Escrito por Marisa Martínez Ansorena, el 06.08.18
3 claves para escribir contenidos de calidad que realmente se lean

3 claves para escribir contenidos de calidad que realmente se lean

La producción regular de contenidos, pero sobre todo de contenidos de calidad, que aporten un valor claro a los públicos de un blog, de una revista o página web; es una de las cuestiones principales a la hora de poner en marcha una estrategia de marketing de contenidos de éxito.

El contenido es el Rey nos han dicho los gurús del content marketing. Y por tanto, en los últimos años nos hemos puesto a crear contenidos digitales como locos: según la web The Internet in Real Time, cada hora se generan más de 26 millones de tuits, se realizan casi 500 millones de visualizaciones de vídeos en YouTube, y en una plataforma de publicación como Tumblr se escriben más de 2 millones de posts.

Tal y como apuntaba Óscar Bilbao (Director Creativo de Herederos de Rowan) en un artículo reciente: crear contenidos digitales es fácil, lo que cuesta es crear contenidos que sean realmente de interés. Y yo añadiría: y que se difundan lo suficiente como para poder amplificar nuestra voz entre todo el ruido. Los agregadores y distribuidores de contenidos, por ejemplo Google o Facebook, son los guardianes de toda la información digital y los que realmente están gestionando la atención de los usuarios de la red.

¿Qué es un contenido de calidad? 

Según la definición de la Real Academia de la Lengua, en su primera acepción, calidad es “la propiedad o conjunto de propiedades inherentes a algo, que permiten juzgar su valor.” Por otro lado, en la Wikipedia, se explicaría la calidad como “una herramienta básica que permite que una cosa sea comparada con cualquier otra de su misma especie.” Ambas interpretaciones coinciden en que es un conjunto de características o propiedades que una cosa debe cumplir para ser considerada de calidad, frente a aquellas que no lo hacen. 

¿Cuáles serían los requisitos para considerar que un contenido, sea de tipo textual, gráfico o audiovisual, reúne cierta calidad? ¿cómo se puede objetivar algo que en muchos casos tiene que ver con la educación del gusto estético o la cultura en la que nos hemos criado? Aquí van 3 pautas principales que nos pueden ayudar. 

1. Hay que escribir para personas.

El SEO son los padres, esto es, las personas. Hay que escribir para seres humanos, no para algoritmos. Hubo una época, no muy lejana, en que con el objetivo de posicionar en Google los textos/páginas web, se redactaba de un modo muy mecánico y poco natural. Eran los tiempos del denominado “texto SEO”. Pero eso ya quedó atrás, ahora el buscador, en su análisis de los comportamientos de los usuarios de la web, favorece el contenido informativo, con autoridad, que esté recomendado por otros expertos en ese mismo tema. Y sí, hay que usar las palabras clave, pero con naturalidad, y porque realmente el texto así lo requiera para desarrollar sus argumentos.

2. Siempre hay distintos modos de contar una historia.

Se suele decir que todos tenemos una historia que contar. Y es cierto, las personas ante todo somos contadores de historias, hoy por Whatsapp, antes de modo epistolar, y mucho antes, al calor de una hoguera cuando éramos nómadas. Ahora desde el marketing llamamos storytelling a esto de generar sensaciones, emociones y reacciones con los relatos.

Para mantener el interés del lector hay que seguir un hilo argumental desde el inicio hasta el final del contenido. 

Incluso si nuestra temática es muy técnica, se puede estructurar en las tres divisiones básicas de toda historia: planteamiento, principio o introducción; nudo, medio o desarrollo y desenlace, fin o conclusión. Fue Aristóteles en su obra “Sobre la Poética” (siglo IV a.C) quien estableció esta división en tres actos de los relatos, que sigue vigente en la actualidad en todas las artes narrativas. 

Otra fuente de inspiración para ordenar los acontecimiento en una historia es la estructura denominada “El viaje del Héroe”, desarrollada por Joseph Campbell en 1949; y que es el esqueleto de muchos guiones de la literatura y del cine actual, como por ejemplo, “Star Wars” o “El Señor de los Anillos”.

3. Busca la empatía

Se trata de ponerse en el lugar del lector y establecer una relación de confianza. ¿Fácil, no? Pues esto es una de las cosas más difíciles de obtener. Hay que hablar de lo que preocupa a los lectores desde la personalidad única de tu marca o voz personal. El texto debe ser correcto, debe estar bien escrito, pero también tiene que ser capaz de generar un sentimiento en el lector.

Una investigación previa sobre los públicos a los que nos dirigimos ayuda mucho en esta tarea: ¿qué cuestiones son las más buscadas en la web? ¿cuales son las preocupaciones principales de ese segmento demográfico, de clientes, etc.? Con este conocimiento resulta más fácil acercar a los seguidores de tu marca la información relevante para ellos, en función de sus gustos, necesidades y, por supuesto, de tu posicionamiento.

Y un contenido de calidad es...

Un contenido de calidad, volviendo a la definición inicial, es aquel que se ha creado pensando en contarle algo a alguien, de un modo estructurado y creativo, buscando la complicidad del destinatario.

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